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El sueño olímpico

Recuerdo aquellas tardes de recreo en la década de los noventa cuando en el patio del viejo Lux, ahí en Calzada de los Héroes, jugábamos al básquetbol, el tiempo volaba mientras imaginábamos ser como nuestros ídolos de la NBA, la mayoría deseaban ser Michael Jordan -yo no, porque siempre he sido bastante contreras- a mi me llamaba la atención un equipo que se distinguía por su defensiva y su juego físico, los Knicks de NY y su gran líder, Patrick Ewing.

¿A qué viene este recuerdo? Era difícil imaginar a algún chavo de nuestra edad con un ídolo mexicano en cuanto al baloncesto se refiere, habían pasado ya los tiempos de Arturo Guerrero, quizás el máximo referente en la historia de este deporte en nuestro país, y aún no llegaban las épocas de Eduardo Nájera, si acaso podríamos hablar de Horacio Llamas, que en 1996 se convertía en el primer mexicano en jugar en la NBA, pero que pronto nos dimos cuenta que estaba lejos de brillar entre las grandes figuras, por más que Quique Garay y sus «sándwiches Wonder» nos lo quisieran vender como el Hakeem Olajuwon de Sinaloa.

Pues bien, hace un par de años que los chicos de este país pueden soñar nuevamente con un equipo mexicano digno, un grupo que se ha sobrepuesto a los nefastos manejos de la Federación Mexicana de Básquetbol, en especial de Jorge Toussaint -hombre al que se puede culpar del retroceso y estancamiento del baloncesto mexicano- siempre bajo la cómplice tutela de Felipe Muñoz.

El líder de esta expedición, curiosamente, no es mexicano, un español llamado Sergio Valdeolmillos que le ha cambiado la cara al básquetbol en nuestro país, que de la mano de hombres como Gustavo Ayón y Jorge Gutiérrez condujo a México a su primer Mundial en 40 años, y que ahora busca hacer lo mismo con los Juegos Olímpicos, regresar al tricolor luego de 4 décadas de ausencia, desde Montreal 1976.

El camino aún es difícil, el preolímpico que se juega en el D.F. da solo dos cupos directos para Río 2016, sin embargo, con el apoyo de la afición y el gran conjunto que Valdeolmillos ha armado a su alrededor es válido soñar con que México esté de vuelta en la justa olímpica, tiene los argumentos y el juego para vencer a cualquier país del continente, tomando en cuenta que Estados Unidos está clasificado automáticamente tras ser el campeón mundial.

Es cierto que queda mucho trabajo por hacer para que México aspire a competir con los mejores del mundo, sin embargo, hoy están más mucho más cerca que hace cinco años, esperando que los de pantalón largo no hagan ninguna de sus acostumbradas estupideces y que mantengan un proceso que es el más exitoso del baloncesto mexicano en casi medio siglo.

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